Había
una vez dos pequeños monstruos que vivían en una casa encantada en medio
de un gran bosque mágico. Ellos eran muy amigos, sus nombres eran Gray y Wenda,
les gustaba jugar en la casa y pasear por el bosque en busca de pequeñas y
divertidas aventuras.
Un
día mientras caminaban por el bosque se encontraron una bruja malvada que recorría
los bosques en busca de pequeños indefensos a quienes pudiera atacar. La bruja
los vio y de inmediato les lanzo un hechizo y los convirtió en dos feos gatos
negros y se los llevo a su castillo para divertirse con ellos. La bruja malvada
no les daba de comer solo se divertía cambiándolos de forma, a veces eran
feroces leones, otras veces perros deformes y en ocasiones hermosas aves. Un día
los convirtió en humano, pero no les puso boca, por lo cual, no podían emitir ni
una sola palabra. En ese momento apareció como por arte de magia aparecía un
cazador, que pasaba sus días atrapando brujas y mientras en cazador luchaba
contra ella, los pequeños monstruos aun convertidos en humanos aprovecharon
para escapar de aquel castillo.
Salieron
corriendo por el bosque buscando el camino a su casa, cuando estuvieron frente
a esta se miraron el uno al otro muy asustados, al ver que seguían siendo
humanos, sin saber que hacer entraron a su casa mágica y allí adentro volvieron
a ser los pequeños monstruos alegres y divertidos.
Y colorín colorado este cuento a terminado y la casa mágica a los monstruos ha ayudado

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